Por siglos y siglos, la dignidad y cuerpo de la mujer fueron pisados e infravalorados por la sociedad, esta sociedad presidiada por hombres, y no cualquier tipo de hombres, si no del peor tipo.
Conforme pasaron los años, cientos de hermanas levantaron
voz en contra de estos maltratos atentados hacia ellas. Las primeras
sufragistas, las primeras doctoras, las primeras científicas, en ellas están
plasmados los esfuerzos de demostrar que, ante los derechos humanos, todos
somos iguales, ejerciendo la libertad de no depender de otro humano para poder
sobresalir en cualquier aspecto que desees, que ningún miembro de tu familia,
vendrá a decirte qué serás de grande, que ningún hombre o ser ajeno decida sobre
tu cuerpo, mujer.
Existimos millones de soñadores que deseamos, algún día,
cada ser humano pueda decidir sobre su propio cuerpo, qué vestir, qué ponerse o
qué no, que el género sea abolido e independientemente de tu sexo, puedas
adherir a tu cuerpo cualquier cosa sin que se te juzgue o ser blanco de
prejuicios, que la religión impuesta no venga a decidir que puedes usar, decir,
poseer o no, que el lugar donde nazcas no sea una maldición o bendición, que tu
color de piel, origen, orientación sexual o deficiencia física no sea lugar
donde se pueda depositar críticas.
Un aspecto muy señalado en las mujeres, ha sido la
maternidad, el traer un nuevo ser a este mundo. Hoy puedo decir con certeza y
humanidad que, tú, hermana, amiga, madre, prima, eres la única que tiene y debe
de tener, el poder de decidir sobre tu cuerpo, el decidir si traerás un nuevo
ser a este mundo o no, si quieres llevar un largo, cansado y doloroso proceso
de cargar nueve meses un ser en tu vientre, si correrás el riesgo de perder tu
vida, o la del ser en camino, si te arriesgarás a luchar sola contra la vida
con este ser, darle condiciones económicas y emocionales justas, traerlo a un
mundo donde posiblemente sufrirá o triunfará, enseñarle lo bueno o malo de la
vida, o que la vida se lo enseñe a golpes, porque amiga, un hijo nunca va a ser
castigo de tu goce sexual, un hijo necesita atención, amor, cariño,
comprensión, ayuda y muchas necesidades, que tú, mujer, no eres un horno de
humanos, disfruta tu propia vida.


Aborto gratuito, legal y seguro, concuerdo contigo
ResponderBorrarHola, Rafaaaaa
BorrarEs verdad, así no se tendrán riesgos de más muertes en las clínicas clandestinas, problemas económicos y próximamente ya no será un tema taboo
ResponderBorrarMuy buena información, me gusta tu tema
ResponderBorrarHabla d3 la brecha salarial bro
ResponderBorrarEl aborto debe ser libre y gratuito para cualquier persona para que no sufra o tenga problemas
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